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A Thanksgiving Message from Bishop Michael F. Burbidge

( en español )


Brothers and Sisters in Christ,

Thanksgiving is a uniquely American holiday in which we gather with family and friends to give thanks for our many blessings, given to us by Our Lord.

So it is fitting, as we enter this second preparatory year leading to our 50th anniversary, that we recall the timeless words of our Blessed Mother Mary when she proclaimed, “My soul rejoices in the Lord.”

This Thanksgiving, as we express gratitude for our country, our family, our faith and all that the Lord has done for us and given to us, I pray that we all take a moment simply to rejoice in him. Mary rejoiced in the Lord. Her humility and holiness allowed her to embrace, with gratitude, the generosity and goodness of God and appreciate Christ our Lord in love. May we always follow her example.

During this holiday, please keep in prayer our many brothers and sisters who are alone, without a home, or in need of a good meal and good company. Generously offer to the poor and vulnerable a share of what you have received, in thanksgiving, so that others may know the blessings of God and rejoice in his goodness.

Together, may we rejoice and give praise to God, the source of all good gifts. Happy Thanksgiving!


Mensaje de Monseñor Michael F. Burbidge con motivo del Día de Acción de Gracias

Hermanos y hermanas en Cristo,

El Día de Acción de Gracias es una festividad particularmente estadounidense, en la cual nos reunimos con familiares y amigos para agradecer las muchas bendiciones que Nuestro Señor ha derramado sobre nosotros.

De modo que, al entrar en este segundo año de preparación para nuestro 50o aniversario, es propio recordar las palabras imperecederas de Nuestra Bienaventurada Madre María cuando proclamó: “Mi alma se regocija en el Señor”.

En este Día de Acción de Gracias, al expresar nuestra gratitud por nuestro país, nuestra familia, nuestra fe y todo lo que el Señor ha hecho por nosotros y nos ha dado, ruego que todos sencillamente dediquemos un momento a regocijarnos en Él. María se regocijó en el Señor. Su humildad y santidad le permitieron acoger, con gratitud, la generosidad y la bondad de Dios y apreciar a Cristo, Nuestro Señor, con amor. Que siempre sigamos su ejemplo.

Durante esta festividad, recemos por nuestros muchos hermanos y hermanas que están solos, que no tienen hogar o que necesitan una buena comida y buena compañía. Con generosidad, ofrezcan a los pobres y vulnerables una parte de lo que han recibido, como acción de gracias, para que otros conozcan las bendiciones de Dios y se regocijen en su bondad.

Juntos, regocijémonos y alabemos a Dios, la fuente de todos los dones. ¡Feliz Día de Acción de Gracias!